COMENTARIO EVANGELIO DOMINGO 5 MAYO 2018 (Jn 15,9-17)

En este pasaje Cristo nos muestra la fuente de donde brota el amor: el Padre. De la misma manera como el Padre ama al Hijo, éste derrama su amor sobre nosotros. Es increíble que nosotros estemos introducidos en esta corriente de amor que hay entre el Padre y el Hijo. Este amor derramado y recibido en nosotros cambia nuestra vida y nuestra conducta estableciendo nuevos mandamientos, los mandamientos de Cristo que a su vez vienen del Padre y que el Hijo los ha guardado. El fruto de guardar-permanecer en el amor es la alegría. Pero es la alegría de Cristo, del Resucitado, uno de los frutos del Espíritu Santo.

¿Cuáles son los mandamientos de Cristo? Se pueden reducir a uno solo: Amaos unos a otros como yo os he amado. Es un mandato nuevo, más profundo que el primitivo mandato de amar al prójimo como a uno mismo. Ahora la medida es amar como Cristo ha amado. Ha elevado de un modo extraordinario el antiguo mandato. Para poderlo cumplir necesitamos su fuerza y su gracia ¿Cómo ha amado Cristo? Hasta dar la vida por los amigos. Y cristo hace vida este mandamiento, pues da la vida por sus amigos.

Nace aquí la amistad con Jesús. Se revela la cercanía de Dios y su abajamiento hasta el punto de elevarnos a su mismo rango para poder ser sus amigos. La amistad precisa de dos elementos, la comunicación del bien entre iguales y la reciprocidad.

Ya no nos llama siervos, nos llama amigos porque nos comunica lo que ha oído a su Padre. Nos une a El, nos hace partícipes de su filiación, de modo que, nuestra vida, en respuesta de amor a la suya, es decir guardando su mandamiento de amor, dé fruto duradero.

Así todo lo que pidamos al Padre en su nombre se nos concederá.

P. Luis de Prada, dcjm