COMENTARIO AL EVANGELIO DOMINGO 19 de mayo (Jn 13,31-33 y 34-35)

En este pasaje aparece de nuevo el tema de la glorificación, muy querido por San Juan. Dar gloria es dar a conocer a Dios para que todos los hombres conociéndole le amen, le adoren y se salven. Por eso Jesucristo hablará repetidas vece de su hora, la hora de dar Gloria al Padre, gloria de la que participa también el Hijo.

Por eso tenemos un primer momento, en este pasaje, en que se aproxima la hora por la acción del traidor. Y por ello, Jesús dirá que pronto é será glorificado por el Padre. Dar testimonio del Padre es dar testimonio de una relación paterno-filial en la que hay dos elementos esenciales: el Padre y el Hijo.

En este dar gloria, Jesús quiere dejarnos un mandamiento clave, a modo de testamento. Es el mandamiento del amor fraterno. Jesús quiere superar la ley antigua y su mandamiento. Amar al prójimo como a uno mismo. Ciertamente es un mandamiento muy fuerte y nada fácil.

Jesús eleva el listón y proclamará el nuevo mandamiento que será, también la señal de los discípulos del Maestro: Amaos unos a otros como yo os he amado. Es un mandamiento muy fuerte en el que se nos desvela la fuerza de la caridad. Es imposible amar así sin la gracia de Dios. Solo se puede cumplir si nos dejamos revestir de Cristo, entonces si es posible amar como Él, con su mismo amor, un amor de caridad en el que la fuerza es de Dios.

Pidamos al Señor nos conceda su caridad, para que nuestro amor fraterno no sea una farsa sino una realidad que construye la gran familia de Dios